Una puerta se abre. El interior responde en primera persona: Escribo. Leo. Comparto. Por ello, el tiempo es menos despiadado conmigo

Una Luciérnaga en mí

Una Luciérnaga en mí
Dibujo de Roxana
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viernes, 1 de octubre de 2010

Mío a partir de ajeno

 Uno lee y la palabra se dispara por una cuesta al mapa de la imagen, ruedan tantos silencios entre las letras torpes, que se gesta un puñal hecho de sombras y la boca silencia lo que dicen las manos.

Su voz viene del cuarto donde un cuento se deshoja para el sueño de niños. Sonrio al escucharlo y pienso que es amor.

Mientras tanto......recuerdo aquella estrofa de otro amor, de otro poema de amor... de otro tiempo tan lejano, tan distante en profundidad.... sonrío ante este nuevo instante. Recuerdo la estrofa

"y en torno mío, tan sólo, hay vientos circulando"..... y escribo.....



 MI POEMA

Sólo es amor.

Ni llagas en las manos
ni señales de humo,
ni cadalsos con huecos quejumbrosos,
tampoco acíbar ni veneno,
ni oscuros pasadizos
ni túneles complejos.
Ni arrebatarle un tiempo
al tiempo de otro,
ni robar la palabra
para hurgar en la noche.
Ni llamar a deshora,
ni mirar a destiempo,
ni trozos de chaquetas
en el puzzle del tráfico.

Ni espejos deformando la piel,
ni la ranura
por la que caen monedas
al vacío.

Nada de eso.

Tan sólo
(y nada menos)
su voz sosteniéndome el silencio
en un cuento para oídos de niños
a un delicioso palmo de distancia





 (el poema de Abu Nuwas a cuya estrofa hago referencia, ese que habla de.....)

A M O R

Porque el amor
es nube sobre mí
y torrentes debajo
y me hunde los pies
y me cae cual diluvio.
Como una ciudad, como una tribu,
me envuelve la pasión;
encuentra la nostalgia
su albergue y su descanso
aquí, en mi corazón.
Y en torno mío, tan sólo,
hay vientos circulando.


Foto: Edward Quinn

lunes, 26 de octubre de 2009

Sin Sentido


Los Amantes jamás se encontrarán porque moran, eternamente, uno en el otro (RUMI)



Se miró en esos ojos
sin mirada
y sintió penetrar la vida
absurda
en su vida
aparentemente entera.
Un lienzo que,
envolviendo el rostro apenas,
lograba develar
completa el alma.

El beso se hizo un pacto

entre los dedos
escribiendo entre letras
el aura de las cosas,
el tiempo y sus matices,
el alba y sus colores,
hasta alcanzar con ese mundo incauto
el bloque de cemento
de sus ojos.

Se cayeron los campos

de magnolias
de su piel
en el cuenco, por fin,
de aquellos ojos,
y pudo ver completo el mundo oculto:
un hombre, nervadura,
en su hoja de ruta sin las brújulas.

Se amaron como ciegos,

palpando con los ojos
las páginas azules desbordadas
de abrazos.

Y se dejaron ir en la palabra,

navegando con velas
de suspiros ahogados,
ahogándoles las ganas de abrir
la madrugada
con sus dedos de aire.

Ciegos, ya sordos, mudos,

inhalando el aroma de la espera,
dos pájaros nocturnos
hoy se amanecen
en un cerco de luz que los abriga
de distancias
que marcan un ocaso
cada día.

Se abrazan en un beso

a cara descubierta
sin verse
sin tocarse
sin esperanza alguna
y sin medida.

Y un aura los envuelve

apenas uno
mientras sus cuerpos flotan
en palabras.


Disparador: "El Beso" de R. Magritte