Una puerta se abre. El interior responde en primera persona: Escribo. Leo. Comparto. Por ello, el tiempo es menos despiadado conmigo

Una Luciérnaga en mí

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Dibujo de Roxana
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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Remake

La generosidad de mi amigo Ian,  ha vuelto a ponerle música a un poema que alguna vez leí... un poema escrito para siempre. Anteriormente, había publicado el enlace a otro blog, donde ya había hecho de mi voz, un elemento puesto con precisión por su genialidad (que no la mía!)

Hoy vuelvo a dejarles, en el título del poema, el enlace a la nueva versión de éstas, mis letras.





CAPITULACION

Del borde de tus pupilas
ha bajado una constelación
por la que vienes tallándome de asombro.

Mis piernas, enredadas en el cáliz azul
que me adivina,
invaden el espacio de tus mantas,
para perderse en el aura que dibuja el deseo.


Me siembras con tus ojos.

Creces en el siseo de la brisa,
la penumbra es un álamo que toca las raíces
de la noche profunda.

Navégame con ansias, amor,
susurro apenas
no escuchas mis palabras, has llegado hasta el eje
de mi respiración.

me tocas.

con el sensible tacto de tus ojos
que alargan la pasión más desnuda.

vienes adivinándome a tientas,
por el vado
en el que se han hundido las esperas.

Absurdas las agujas
giran, giran, y giran.

Nuestro tiempo es de anclarnos
en la fase más plena de la luna amarilla
de una noche cualquiera.

Todas tienen el marco
de las manos, los ojos, el temblor,
la llovizna de sal por la espalda,
gota
a
gota,
caemos de bruces en el prado rebelde
que nos hace rocío.

Torneas los rincones de mi cuerpo
con el oleaje lento de tus manos precisas.
Artesano del pulso de mi boca
y del monte que se incendia bajo tu soplo fresco.

Gota a gota te siento bendecir la derrota
del arco de mi espalda.

Sin urgencias
la noche se cae de rodillas.

Renuncio a la memoria de mis poemas mudos,
para guardar silencio.

Todavía en suspenso, me abandono a tu pecho
y escribo,
con la lengua y sin precios,
mi carta más extensa
de capitulación.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Capitulación





Del borde de tus pupilas
ha bajado una constelación
por la que vienes tallándome de asombro.

Mis piernas, enredadas en el cáliz azul
que me adivina,
invaden el espacio de tus mantas,
para perderse en el aura que dibuja el deseo.


Me siembras con tus ojos.

Creces en el siseo de la brisa,
la penumbra es un álamo que toca las raíces
de la noche profunda.

Navégame con ansias, amor,
susurro apenas
no escuchas mis palabras, has llegado hasta el eje
de mi respiración.

me tocas.

con el sensible tacto de tus ojos
que alargan la pasión más desnuda.

vienes adivinándome a tientas,
por el vado
en el que se han hundido las esperas.

Absurdas las agujas
giran, giran, y giran.

Nuestro tiempo es de anclarnos
en la fase más plena de la luna amarilla
de una noche cualquiera.

Todas tienen el marco
de las manos, los ojos, el temblor,
la llovizna de sal por la espalda,
gota
a
gota,
caemos de bruces en el prado rebelde
que nos hace rocío.

Torneas los rincones de mi cuerpo
con el oleaje lento de tus manos precisas.
Artesano del pulso de mi boca
y del monte que se incendia bajo tu soplo fresco.

Gota a gota te siento bendecir la derrota
del arco de mi espalda.

Sin urgencias
la noche se cae de rodillas.

Renuncio a la memoria de mis poemas mudos,
para guardar silencio.

Todavía en suspenso, me abandono a tu pecho
y escribo,
con la lengua y sin precios,
mi carta más extensa
de capitulación.



Foto: Christian Coigny

http://www.christiancoigny.com