Una puerta se abre. El interior responde en primera persona: Escribo. Leo. Comparto. Por ello, el tiempo es menos despiadado conmigo

Una Luciérnaga en mí

Una Luciérnaga en mí
Dibujo de Roxana
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viernes, 16 de abril de 2010

SUCEDE QUE.....

Ayer leímos en el Taller un poema de Neruda que empezaba con "Sucede que... " pero se llamaba Walking Around... y no me copió a mí.
Tampoco pretendí copiarle a Neruda, para nada... este poema es de los viejos poemas, y me sucedían estas cosas.... algunas siguen sucediendo. Un poema de 2006. 


Pero a éste no lo botaría.... si no fuera porque Neruda puso en uno suyo.. "sucede que"... hasta lo pondría en un libro!...... pero lo dejo aquí. 

Testigos de la página de los cuentos pueden dar fe que es un viejo poema, escrito con la sangre, como todos los míos (sólo que los de ahora, son un tanto menos particulares, y al ser más universales, menos patéticos)

Aquí va...



SUCEDE QUE

Sucede que es de noche,
que el silencio es un grillo
ensañado con tu nombre.

Sucede que es el aura de la luna
pendiendo sobre el recuerdo
de los párpados vírgenes del insomnio.

Sucede que te veo
con los ojos abiertos, con el aire
meciendo mis pulmones.

Sucede que no es tarde
para llegar a tiempo,
que el día por venir
casi no espera,
que los pasos que dí
son arrastrados
por los que voy a dar.

Sucede que tu cuerpo
es el abrigo de las sábanas
el cómplice de la almohada,
el carcelero
del trino atenazado en las pestañas.

Sucede que el quizás
no es un por qué,
que el cómo
no pregunta para dónde,
que cuando digas qué,
te habré mirado
setenta veces siete.

Sucede que sucede este cansancio
al estreno del viento
en las pupilas,
que el rostro que dibujo
es como un aire conocido entre sueños,
descubierto en cuclillas sobre el pozo de sombras.

Y sucede por fin
que no hay quimeras,
que un día se me abrieron las compuertas
para dejar caer el espejismo
al cántaro de aire sostenido en las manos ciegas.

Sucede que soy un alfabeto
Invertido en la felpa de la mesa,
que las letras me nombran
y tengo identidad
en la palabra.
No va más.
Hagan juego.

Sucede que es un día
como todos
que aquello general
se hace indiviso
cuando la masa conjetura
un cuerpo simple.

Sucede que te miras al espejo
para decir buen día
y yo aquí, causalmente, detenida,
con mi rostro mirando el cielo raso
estoy ausente y vos tan ajeno....

que  parece que nada me sucede.



(escrito y publicado en la página de los cuentos en el Año 2006)

miércoles, 31 de marzo de 2010

Pretérito Imperfecto: Y tú....

Alguna vez escribí más de diez poemas por día. Son todos para botar, ..... así escribía en otra época. Antes de estar viva. Hoy antes de botarlo.... vuelto barquito de papel, ejercito mi oficio en borradores que no fueron.



Pretérito (y tú, amor que ya no eres amor, ni eres mío)


Y tú,  que caminabas llevándome 
atada a tu cintura,
al costado de tu deseo, al frente de tu respiración;
tú , que mordias mi nombre
como se muerde un hálito de vida,
e interrogabas las horas
que terminaban esfumándose.

tú, que acaso  sonríes
si  sabes que sonrío
sin siquiera notar
que navego otro cauce
y ya soy de mi mísma
no sólo de  tus ojos, tus raíces, tus ramas,
- árbol y bosque y troncos
envueltos en las copas de las nubes
desbordando el borrador 
donde quedó el cuaderno de bitácora-

tú,  fiero amor antiguo
que descubres lo nuevo
tallado en un poema,
o en el papiro exhausto
de las ropas urgentes
en las sábanas lentas
y sabes que está muerta la piel
donde he tatuado
lo que nunca tuviste. Ni tienes. ni tendrás


tú, que  pones mis manos
en el cielo
de infierno y paraíso,
para quemar tu nuez de Adán
en el lustre febril
de mi manzana.

Tú, hombre pequeñito,
que creíste en la altura de tu antojo,
que mareaste mi vértigo
apagando ese fuego que se abrasa
porque no tiene escarcha.

tú que bebes a sorbos la locura ,
estrenándome en todos los rincones,
con marcas de los besos que  no diste
y fumas en mi ombligo
el humo de las ganas que quedaron enteras
en el borde de un cristal licuado.

Tú, ahora, tú mismo,
sentado en esa acera
donde quedas a salvo de los temores vanos,
tú dándote respiro,
tú mitigando esperas,
tú poniéndo a destiempo el verano en mi boca,
sacando primaveras del bolsillo,
aplacando el otoño,
desterrándome el frío de los huesos invernales
sin mirar en tu mapa
qué distantes distintos
son los tiempos hoy nuevos.


Sí, tú, a tí te hablo:
quien fue
mi territorio, mi posesión, mi mapa,
mi brújula, mi Norte, mis puntos más altivos,
y mis bajos instintos,
aquel  dolor anclado definitivamente
en el hueco que cerró el Universo,
cuando se me hizo el alba.

Tú, viejo amor,
pradera
donde florecí a gusto en las siestas de niños.
Tú, Hombre que agregaste
una hora a la noche que no llegaba nunca
y me dejaste abierta,
de par en par,
la vida,
tomándome, aludiéndome, reconocido en  mí
para huir, de inmediato, por el vano
de aquello que no fuiste.


Tú, digo y no hay pronombre que anteceda mi cuerpo
porque fui a ciegas tuya, sin otear horizontes.



Hoy, en donde respires un verso
o un poema
respirarás mi boca
y donde muerda el pulso de tus moscas sagradas,
será mi corazón el que te encuentre
y
mirándote a los ojos
te arrancará de cuajo
los últimos minutos de no vida.

Tú, digo, cuando tiemblo en mí,
y tan a gusto,
en paz
de boca a boca, 
sin pretéritos nuestros
vivo y señalo a pleno la vida..

tú, remanido tiempo
pasado
sin presente
que no tuvo futuro.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La memoria y las cosas














Memoria
infinita memoria de las cosas
-el tablero
los lápices
la aguja sin el hilo
el retazo de
nada
filamento de luz
los pares
de preguntas
sin respuesta
la lana
que se peina
mientras algo
alguien
un ser
tal vez
innominado
o sí
cuenta las cosas
esas cosas que surgen
de la Nada-

Memoria
de mirarse en el espejo
de aullar
frente a la luna
de los ojos
del viento
cuando caen filamentos
de luz entre las cosas
y la voz
es de hilo
de retazos
sin agujas que sirvan
para dar una hora
que limpie la memoria
de lápices
en pares
de miradas
de luna
dispersas en la lana
que teje un cierto abrigo
hecho
de tantas cosas.

No es poesía la luna
cuando siendo mirada
se refleja en un solo filamento
de la luz
de palabras
que la memoria olvida
cuando pregunta
ciega si hay lápices debajo
de los pares
de puntos
sin hilos suspensivos
con agujas tan sordas
que cuelgan
como voces
debajo de las manos
donde se escucha el viento
detrás de la ventana
y se piensa
que tal vez
es mejor
aguzar el tablero
escribir
sin palabras
ser hoja
de silencio
perdida
en la memoria
de tantas otras cosas.

la poesía
es memoria
del olvido.