Y bueno, yo soy así.
Y se termina la conversación.
Puede ser una conversación de amigos, con la pareja, en el taller en el que vamos a aprender cosas nuevas, en la sobremesa de la cena familiar.
Sí, soy así.
Lo mejor de todo, es que puedo cambiar. Que eso no depende de nadie.
Sólo hace falta saber si el "ser así" nos ayuda o nos obstaculiza, nos acerca o nos aleja. Y de qué. Y de quiénes. Y cuánto vale ser asertivo, empático y "así".
Puede que, al analizar, nos demos cuenta que hay matices que modifican aspectos que nos permiten relacionarnos mejor, sin cambiar la esencia, sin dejar de ser nosotros.
Eso sí, todo depende.
De cada uno.
Por cierto, hice unos cambios en el blog. A lo mejor el que fuera "así" impedía una buena lectura. En definitiva, casi tiene que ver con las fechas, que nos dan ganas de decorar y disfrutar el espíritu festivo, creamos o no.
Lo cierto es que siempre se puede renacer.
| Foto propia, tomada por Meli, en Santa Fe, Argentina, año 2008 |