Hay poemas que se aman sin motivo. Y otros que se aman con razones.
Gerardo Diego apareció en mi vida cuando tenía 17 años. Elena, mi profesora de Literatura, me regaló un concepto de magnífico amor hecho poema.
Hoy tengo 47 años. Hace treinta que este poema me acompaña. Pero sólo tres que es fundamento de mi vida amorosa. El amor es así, con él soy cóncava y convexa, y el es mi confín dentro y fuera. Hace tres que encontré al Hombre capaz de hacerme vivir ese poema.
Esas cosas que sólo pueden ser comprendidas por "los igualmente"
Quisiera ser convexo...
(Gerardo Diego)
Quisiera ser convexo
para tu mano cóncava.
Y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
Ser de todas las formas
como agua siempre a gusto en cualquier vaso
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto.
para tu mano cóncava.
Y como un tronco hueco
para acogerte en mi regazo
y darte sombra y sueño.
Suave y horizontal e interminable
para la huella alterna y presurosa
de tu pie izquierdo
y de tu pie derecho.
Ser de todas las formas
como agua siempre a gusto en cualquier vaso
siempre abrazándote por dentro.
Y también como vaso
para abrazar por fuera al mismo tiempo.
Como el agua hecha vaso
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto.

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